«Hijo, que el ordenador me sale una cosa rara.» Si vives lejos de tus padres, conoces esa llamada. Intentas guiarles por teléfono, nadie ve la pantalla del otro y media hora después seguís igual.
Hay una forma más fácil: que un técnico se conecte a su ordenador, lo arregle mientras ellos lo ven y, de paso, lo deje preparado para que no vuelva a pasar.
Lo que más nos piden
- «Me salen anuncios por todas partes»: extensiones y programas basura que se instalan sin querer.
- «No me llega el correo» o no saben dónde está la carpeta de fotos.
- «La impresora no imprime.»
- «Va lentísimo»: años de programas acumulados al arrancar.
- Videollamadas con los nietos que no funcionan: cámara, micrófono o sonido.
Todo esto se arregla en remoto, normalmente en una sola sesión.
Cómo funciona con personas mayores
Sabemos ir despacio y sin tecnicismos:
- Llamamos o escribimos a tus padres (o a ti, si prefieres estar en medio).
- Les guiamos para abrir la asistencia remota: se descarga en un momento y nos leen dos números.
- Desde ahí lo hacemos todo nosotros. Ellos solo miran y preguntan lo que quieran.
Y si les cuesta, al terminar dejamos un acceso directo en el escritorio para la próxima vez.
Seguridad: la regla que les tienes que enseñar
Las personas mayores son el objetivo favorito de las estafas de falso soporte técnico: alguien llama «de Microsoft» y pide conectarse al ordenador. Enséñales esto:
Un técnico de verdad nunca llama primero. El soporte remoto lo piden ellos, a alguien de confianza. Si les llaman ofreciendo arreglar el ordenador, cuelgan.
Con nosotros la conexión solo se abre cuando ellos nos dan la contraseña, se ve todo lo que hacemos y se corta cerrando el programa.
Lo que cuesta y quién paga
35 € la hora (IVA no incluido), y se paga después. Puedes pagarlo tú aunque el ordenador sea de ellos: solo dinos a nombre de quién va la factura.
Si son de llamar a menudo, un plan mensual sale más a cuenta y tienen prioridad.
Tú no tienes que ser su informático. Pásales nuestro contacto, o escríbenos tú y lo organizamos.